miércoles, 10 de abril de 2019

LA CONFIANZA EN UNO MISMO


Cuando necesitamos confiar en nosotros mismos es porque algo nos ha salido mal, porque teníamos otras expectativas. 




Realmente hay que partir de concretar lo que nos estamos diciendo a nosotros mismos.
1.¿Cómo sabes que sí confías en ti mismo?, ¿qué te dirá que sí confías? Es un error partir de la idea de que tener una dificultad, sentirse inseguro significa que no tengo confianza en mí mismo. Todo el mundo tiene dificultades y desde ahí es desde donde aprendemos, desde el error. La dificultad parte de la expectativa que tenemos con respecto a algo.

El fracaso es aprendizaje y nos quedamos con la idea de no volver a probar para no volver a pasarlo mal como lo pasé, pero las experiencias que nos hacen crecer son las desagradables, caminos fáciles no llevan a ninguna parte, nadie avanza sin experiencias desagradables. Si conseguimos atravesar lo desagradable confiando, eso nos dará lo mejor, un gran aprendizaje.

Las personas que han logrado algo parece que lo consiguen desde su confianza y desde su esfuerzo; a veces se pone mucho esfuerzo en algo pero conseguirlo o no no es proporcional al esfuerzo porque hay muchos factores influyendo en que algo salga de una determinada manera.

Estoy segura que muchas personas de las que creemos que han logrado cosas ni siquiera saben cómo llegaron hasta allí, porque no trataban de tener éxito sino que lo que tenían era el compromiso de corazón de hacer lo que más les gusta. La gente que sale al mundo triunfa y funciona simplemente porque se compromete con lo que le gusta y acaba funcionando no por la confianza sino por el amor que le pone sin expectativas porque uno no sabe lo que es lo mejor. A veces ponemos mucha ilusión en algo y luego nos damos cuenta de que menos mal que no funcionó.

2. ¿Qué imagen de mí mismo tengo?, ¿realmente nosotros encontramos nuestra identidad o nos encuentra ella a nosotros a partir de la observación, la indagación?, ¿qué idea tengo de mí? Si encontramos a ese sí mismo quizás supiéramos en qué confiar pero nosotros nos desarrollamos dentro de un ambiente familiar, con unos programas, con unas dificultades y adquirimos unas creencias que nos dan habilidades para desarrollarnos en algunos aspectos pero por otro, nos ofrecen limitaciones; estas limitaciones se reflejan en el ámbito familiar, de pareja, trabajo, en nuestras relaciones. Sería bueno buscar ese personaje que ocupa el lugar de lo que yo identifico como mí mismo. Por ejemplo: Personaje que en la familia le decían: “¡Cállate que no entiendes nada! O ¡Tú cállate que no dices más que tonterías! Aquel del que se esperaba algo que ni él mismo pensaba que conseguiría. Cuando en realidad lo que se necesita es estar en un ambiente de confianza y en el que alguien nos guíe porque todos necesitamos un guía para saber dónde tenemos que ir. Necesitamos también confianza referida a que no se nos juzgue y poder confundirnos sin ser culpables por ello, pero la sociedad estos valores los tiene demasiado mezclados.

El problema para animarse ante nuevos desafíos no es confiar o no confiar sino la expectativa que ponemos en ello. Más que la confianza en uno mismo lo que hay que confiar es en la vida.

A los niños pequeños el mundo les parece maravilloso y no lo quieren cambiar, pero a medida que educamos a las personas les enseñamos a cambiar ese mundo. Los niños aprenden a que tienen que molestar poco para ser apreciados y la vida nos da valor por lo que somos sencillamente, por respirar ya tendríamos que tener valor pero nos cuesta confiar en la vida. Pensamos que tenemos que gustar y necesitamos gustar al otro para aceptarnos. Eso es una necesidad que impide que salga lo mejor de nosotros mismos. Importante desaprender todo esto.

Cuando tú te dedicas a hacer algo que te encanta y no lo haces ni para ganar nada, ni para que te valoren, sino que te lo pasas genial haciéndolo de repente la gente comienza a valorarlo, sin embargo no era para nadie sólo era para ti. Eso abre muchas puertas. Intentar confiar en ti mismo para tener éxito es muy tonto porque es al contrario, tú disfruta de lo que haces porque si es necesario el éxito te encontrará a ti. El problema es poner expectativas, poner expectativas es poner limitaciones a la vida y la vida no tiene limitaciones.

Cuando tienes que tomar decisiones importantes, hay veces que sentimos que es el momento de hacer algo, hay una certeza interior y no sabes si ese camino es el correcto, puede que fracases pero te da la base para seguir. Aunque no sabes qué pasará sientes que quieres dar ese paso. Otras veces la vida nos está diciendo que esperes. Lo mejor es confiar en lo que te da la vida aunque te desagrade porque lo que sí te va a dar es aprendizaje y esa es la base para lo siguiente.

Confiar en tu observación, en tu indagación, confiar en lo que la vida nos trae abre una puerta. Más que confiar en uno mismo es confiar en la vida porque si piensas que tienes que confiar en ti, sólo en ti, te entra un vértigo tremendo porque llegamos a dónde llegamos y no lo controlamos todo, hay cosas que escapan a nuestro control, sólo puedes estar dispuesto a colaborar con lo inevitable.

Date cuenta de que los obstáculos son los mayores aprendizajes y nos están enseñando qué pensamos de nosotros mismos, dónde aprendiste esto.

Lo que te da la vida siempre va más allá de tus expectativas. Cuando vives amando lo que haces, cuando amas lo que haces, lo que haces te ama a ti porque te enseña aunque amar no es que te guste todo porque el amor a veces te da una patada para que despiertes. El amor integra y no quiere que estés dormido, quiere que te des cuenta que lo tienes todo y que tú eres el que te pones los límites. Los límites te los puede poner la cultura, la familia, los programas…, pero los estás viviendo tú y los has recibido para poder superarlos para que sepas en que tienes que crecer y en que tienes que desarrollarte.

Si tú aprendes a confiar en la vida aprenderás que lo que estás viviendo es lo mejor, lo cual no significa que sea agradable. La vida tiene las dos caras, si tú haces algo creativo por otro lado habrá algo destructivo. Vivir sólo lo agradable, eso no es vivir.

Cuando tomas una decisión importante, fijarse en quién la está tomando, la persona que quiere quedar bien, que no saber decir no, o la persona que quiere disfrutar de esa experiencia. Es importante vivir observándonos porque cuando buscamos aprobación luego nos sentimos insatisfechos, sin energía. Hay que adquirir el compromiso de comprometerse con uno mismo, hacer en cada momento lo mejor de ti y para ti, las relaciones se basan en la libertad y no en las expectativas con respecto al otro.

Sería bueno observar las cosas que no nos gustan de nuestra vida. Por ejemplo: Si un trabajo no te gusta pero te da de comer agradece ya esto, porque nos puede dar para hacer cosas que nos gusten.

Observa cualquier cosa de tu alrededor para conocerte a ti mismo, sabrás qué programas tienes y empezarás a aceptarte y confiarás más en la vida. Lo importante es tomar conciencia para tomar tus propias decisiones, dejando atrás programas, creencias, lo que nos culturizó…Y llega un punto que uno no se plantea si confía en el otro o en sí mismo, simplemente confía.

Cuando uno es pequeño no tiene un filtro y aprende lo que le da el clan familiar que nos da lo que nos da con la mejor intención pero se basa en la experiencia desde el control.

Observar nos está llamando a mejorar partes nuestras y si no nos ocurriera lo que nos pasa no nos enfrentaríamos con ello. La vida te invita pero nos resistimos porque nos queremos quitar la molestia y es la molestia la que te hace crecer.

Nuestra cultura nos enseña que hay cosas que debemos enviar a la sombra pero ésta saldrá en algún momento. Hay que aceptar aquella parte de nosotros que hemos considerado inadecuadas; todo lo que mandemos a la sombra tarde o temprano explotará y lo bueno sería integrarlo. Integrar significa saber que yo tengo dos caras y para confiar en mí mismo necesito ver esas dos caras. Seguramente lo que no acepto de mí lo proyecto en otros. Por ejemplo: Compañeros de trabajo, jefes, las cosas que no nos gustan. Quizás en la sombra también esté la idea de que fracasar es algo malo. En la sombra está aquello que tenemos que recuperar, debemos ir a buscar que hemos dejado en el saco de la sombra para aceptarlo. A veces en la sombra nos resulta fácil aceptar que somos egoístas pero nos resulta difícil aceptar que tenemos grandes capacidades, que podemos ser líderes y que podemos desarrollar muchas cosas.

Confiar es escuchar al sí mismo, si quieres confiar en ti mismo no te resistas, es mejor atravesar lo desagradable.

Rita Otero.
(Basado en la entrevista de Onda Cuántica a Montse Batlló del Instituto de Enric Corberá).