jueves, 19 de abril de 2018

Reflexión acerca de la pirámide de Maslow

La conducta humana a través de cinco niveles ordenados en función de sus necesidades.




Aspectos fisiológicos tales como la respiración, la alimentación, la homeostasis o el descanso pueden ser afectados en una depresión, al comenzar a experimentar una reacción vital de defensa contra una posible desorganización más profunda.

No existe vida sin pérdida. El problema es la magnitud psíquica de la pérdida (seguridad, empleo, familia, salud, propiedad privada) y la reacción.

Todo cambio, que sea crecimiento, supone una pérdida de algo, de otro o de sí mismo (amistad, afecto, intimidad sexual...), vivencia de falta o vacío, con la necesidad del correspondiente duelo con la asunción, la introyección o el reemplazo de lo perdido.

La distancia con respecto al ideal se paga con la culpa que destruye el autorreconocimiento, la confianza, el respeto y el éxito.

La comprensión de las vivencias dramáticas de pérdida, incluida en la propia vida como compañera inevitable de viaje, no supone cambiar la realidad, pero sí posibilita un reconocimiento de la vivencia que nos permita hacerla transitable. La apertura a nuevos intereses (creatividad, espontaneidad, falta de prejuicios, aceptación de hechos, resolución de problemas) pasa por poder pensar lo impensable y soportar lo insoportable.