lunes, 16 de octubre de 2017

Escribir para resolver conflictos internos


Conoce cómo con la Psicoescritura trabajamos conflictos y situaciones difíciles para así resolverlos.



Vivimos pensando que el miedo es algo terrible que nos paraliza, que nos aterra sin darnos cuenta que forma parte de nuestra vida y nos sirve de forma adaptativa para no sufrir peligros y para señalar viejas emociones conectadas a una situación pasada que nos impactó.

Podemos sobrellevar los miedos enfrentándolos con una buena relajación, respirando profundamente y sabiendo que es algo pasajero, temporal.

En las Sesiones de Psicoescritura procuramos analizar los pensamientos asociados a esos conflictos, con qué recursos y apoyos contamos, cuándo aparecen, qué técnicas existen para salir del foco del miedo al foco de lo que realmente está pasando en el exterior, qué te ha servido anteriormente ante situaciones parecidas...

Escribir sobre todo ésto, así cómo narrar una situación en que hayas estado muy angustiado y preocupado desde lo que sentías, lo que pensabas y hacías, terminando el texto con las pequeñas cosas que te fueron sacando y la manera en que las buscaste, te ayuda a:

*Darte cuenta de que el miedo forma parte de la vida y tiene su función.

*Que el miedo es temporal y se puede enfrentar.

*Que los conflictos y las situaciones difíciles te hacen ser consciente de tus recursos y apoyos.

*Te permite tener un listado, que puede ser revisado, de tus propios remedios para estas situaciones.

*Percibir cómo reaccionas: Si evades, si mientes, si culpas a otros o por el contrario afrontas, desarrollas recursos y los pones en práctica.

*Reflexionar sobre tu interdependencia.

*Reflexionar sobre qué cosas te hacen mantenerte fuerte para poder sobrellevar estas situaciones.

*Darte cuenta de que en la persona que eres se encuentran todos los recursos para sentirte mejor.

*Ser consciente que el miedo puede volver a aparecer, que hay que tratarlo normalizándolo, con naturalidad y calma a la hora de enfrentarlo.

*Descubrir qué puntos te están haciendo vulnerable y procurar contrarrestarlos.

*Contrastar siempre lo que los demás te dicen. Darte cuenta desde dónde de ellos mismos te lo dicen.

*Saber que un buen apoyo temporal puede ser una medicación además del entorno familiar, las amistades, el sentirse realizado en un trabajo...

*Percibir cómo tus sensaciones han cambiado desde que ocurrió el conflicto a ahora que lo escribes.

*Darte cuenta de que has dado peso a otro u otros más que a ti mismo.

*Sentir que volverás a disfrutar.

*Comprender que a veces haces lo que puedes, no lo que quieres.

*Darte cuenta de que los “abrazos”, el “café” y el “horno”en estos casos son buenos aliados, así como el desarrollo de la imaginación y la creatividad. 

*Un buen ejercicio de escritura sería el invitar al miedo a tomar café o un té y charlar con él en la cocina de tu casa.

Escribir sobre conflictos y situaciones difíciles también ayuda a:     

      - Ver que a veces adoptamos roles perjudiciales que sería bueno evitar; roles tales como: el salvador, la víctima y el perseguidor.

      - Aprender a descifrar a partir de una situación difícil lo que realmente mantiene tus ganas de vivir.

      - Conocer que acciones/soluciones están en armonía contigo. 

Otro buen ejercicio es tratar de escuchar lo escrito pero leído por otra persona y tratando de imaginar que lo que ha sucedido le ha sucedido a otro. Esto permite rescatar lo que más llama la atención y rescatarlo como un valor importante para la persona.

Preguntar por los valores, intenciones y creencias que piensa que puede tener esa persona que escribe el texto, le ayuda a sacar los propios. Se trata de sacar al sujeto de la historia dominante que le envuelve y de esa manera pueda percibir lo que se esconde entre líneas.

Terminar el texto escrito adoptando un compromiso con uno mismo a partir de la situación difícil vivida, ayuda a conectarnos directamente con lo que realmente queremos vivir a partir de éste momento.