martes, 3 de octubre de 2017

Efectos de la escritura para la salud mental


Os presento diez puntos de cómo la Psicoescritura ayuda en tu equilibrio emocional y mental:



Descarga emocional: El papel no juzga, escucha en silencio lo que permite que se pueda descargar en él todo aquello que necesita ser expresado.

Distancia emocional: Metafóricamente lo que nos sucede en nuestro interior se vuelca al exterior en el papel, y podemos leerlo con cierto espacio creado por nosotros mismos.

Ralentización del pensamiento: El movimiento articular de la mano a la hora de escribir, tiene una velocidad mucho menor que la de nuestros pensamientos; habituarnos a escribir a mano lo que estamos experimentando, ayuda a entrenar a que el pensamiento vaya mucho más lento.

Organización y estructura del pensamiento: A la hora de plasmar aquello que pensamos en un lenguaje escrito, tenemos que organizar la idea y estructurarla en un texto que tendrá que tener una presentación, un nudo, un desenlace. Por esto, escribir nos ayuda a pensar de forma más organizada, estructurada y coherente.

Permite un diálogo con uno mismo y un espacio para nosotros: En mis sesiones, una vez experimentada la tarea de escribir sobre algún tema relacionado con el conocimiento de uno mismo, invito a mis pacientes a reflexionar sobre lo que les ha aportado esa tarea. En numerosas ocasiones, una de las aportaciones señaladas es la de permitir un diálogo con uno mismo fuera de la mente a través de lo expresado en el texto creando un espacio personal.

Toma de conciencia y reflexión: Poner nombre y palabras a lo que nos sucede, crea una distancia que externaliza el suceso, separa a la persona de lo que siente y piensa. La persona siempre es, más de lo que le sucede, piensa o siente.

Favorece la apertura emocional y la conexión con lo que sentimos: Escribir nos da la posibilidad de abrirnos a aquello que sentimos de forma no invasiva, de forma más directa, con una conexión con nosotros mismos a través de nuestra propia letra plasmada en un texto, al que podemos volver siempre que lo necesitemos.

Ser consciente de nuestro estado emocional: Actualmente hay programas informáticos que hacen un estudio cuantitativo contabilizando el número de palabras emocionales con componente positivo y negativo que hay en un texto. A su vez de estos estudios, se puede deducir cómo estas palabras van variando según el estado emocional de la persona. Realmente, no sería necesario un estudio tan minucioso para percibir de forma más cualitativa el tono emocional de un texto, a partir del contenido que se expresa en el mismo, y a partir del uso de palabras emocionales positivas o negativas.

Fortalecer relaciones interpersonales. Dentro de las terapias narrativas escritas, existen por así decirlo dos corrientes diferenciadas: a) Defiende que escribir es un acto en sí terapéutico. b) Defiende que para ser terapéutico el acto de escribir ha de ir acompañado de su lectura en voz alta. 

Yo siempre he apostado por ésta última corriente y por ello he desarrollado sesiones de Psicoescritura donde los textos son leídos en voz alta por los pacientes. La razón de defender esta postura es la de haber experimentado el gran valor que tiene esta lectura en voz alta con respecto a la empatía, el apoyo mutuo, la comprensión y el fortalecimiento en las relaciones interpersonales que se producen dentro del grupo.

Podríamos también añadir con respecto a la lectura en voz alta otro efecto positivo: La información que da al autor a las inflexiones, los quiebros en la voz, así como, los cambios de velocidad que se producen en la lectura de ciertos párrafos del texto, concretamente en la aparición en la lectura de ciertos personajes, ciertos sucesos o diálogos concretos.

10º Escribir hace que el cerebro funcione de forma saludable: Explicado a grandes rasgos, el cerebro posee dos hemisferios; el hemisferio izquierdo que rige el lenguaje, la lógica, etc, y el hemisferio derecho que rige las emociones, los sentimientos, la imaginación, la creatividad, etc. El cuerpo calloso que hay entre los hemisferios hace que éstos permanezcan conectados; cuando conseguimos poner palabras a lo que sentimos, a lo que pensamos, a lo que nos emociona, estamos conectando los dos hemisferios, estamos logrando que estos dos hemisferios trabajen en paralelo y esta es la forma más saludable de funcionar un cerebro humano.