miércoles, 13 de septiembre de 2017

Beneficios de la escritura terapéutica


El siguiente artículo incluyo citas de autores para explicar mejor cómo ayuda esta terapia que he desarrollado .

En las Sesiones de Psicoescritura que imparto los pacientes siguen unas directrices flexibles que les permite tomar iniciativas personales y devolverles la centralidad a la persona y con ello el espacio se abre para generar un trabajo que transforma. 

"No busco el consenso, porque he descubierto que las diferencias son importantes y que de esas diferencias emergen posibilidades a medida que nos involucramos unos con otros", Anderson (2012). 

En estas sesiones se permite desarrollar nuevas ideas, liberar la energía que la psique utiliza para impedir la fuga de ideas. La escritura terapéutica da lugar a reflexiones adecuadas al trabajo que se está realizando. El profesional que reflexiona en acción "tiende a cuestionarse la definición de su tarea, las teorías en acción que utiliza y las medidas de activación que lo controlan (...)", Shön (1983).

La escritura terapéutica brinda a su vez un espacio para reflexionar, pensar, experimentar diferentes escenarios, activar… Implica organizar un espacio que admite diferentes visiones, diferentes versiones y plantear diversas posibilidades. "El acto de escribir también disminuye las emociones positivas como el enamoramiento, mas no el amor", Slatcher & Pennebaker, (2006).

Con la Psicoescritura "se crean espacios de aprendizaje en una atmósfera colaborativa y en donde las personas puedan involucrarse en construir conocimiento", Andersen en McNamee & Gergen (1998). 

Las actividades desarrolladas (escritura y lectura básicamente) "permiten expresar sensaciones de validación y aceptación", Penn (1994), y "proporcionan una función de desinhibición, permiten sentir, emocionarse, expresar sentimientos, crear personajes, comunicarse con otros y salir fuera". Las personas que describen empiezan a hablar más, aumentan su capacidad de explicitar y comparten su punto de vista, lo cual produce un ciclo de reforzamiento positivo. La vergüenza se nutre al esconderse y el antídoto es expresarla. 


Con las tareas de escritura se permite alcanzar una visión más realista y sensible respecto a las necesidades y potencialidades, ayuda a objetivar y contener pensamientos repetitivos, permite trabajar con múltiples realidades, permite descubrir nuevas voces, permite acercarse al diálogo polifónico. Logra convertir el monólogo en diálogo, es decir, cada voz puede ser contestada, rebatida, o comprendida. "Los cambios en nuestros diálogos internos pueden cambiar las conversaciones habladas que mantenemos con los demás", Penn & Frankfurt. 

La toma de conciencia al escribir permite transformar la identidad del escritor. "El escribir invita a las distintas identidades y formas de ser de cada persona para ser proyectadas en el papel", Penn (1994). Un diagnóstico corre el riesgo de crear y fijar identidades limitantes. "Nosotros también podemos construir la relación entre nuestras experiencias de vida en una variedad de formas", Gergen (1994). Si alguien logra conectar sus ideas puede construir un puente entre quién es ella al principio del ejercicio de escritura, y una persona con diferentes narrativas al final de éste.

Las tareas de escritura con las que se trabaja generan crear un tipo de conocimiento diferente. Implica organizar una narrativa que produce una forma nueva. 

Por medio de las tareas escritas, se puede mantener un registro del desarrollo y la evolución. Escribir es una manera de tomar la palabra, contarse con calma lejos de  la prisa. "Escuchar una historia da dignidad a aquella voz y la honra", Ana Frank.

Escribir implica formas de expresión que cuentan estados de ánimo, dudas, miedos, expectativas, preguntas, proyectos de vida. "La escritura derrite la inquietud. La escritura personifica y produce de todas formas alguien que no existe hasta que no nazca desde nuestro bolígrafo... La escritura siembra y genera. Nos guía siempre a otro lugar. Escribir nos permite parar y hacernos sentir todavía más físicamente presentes… El estilo, el lápiz, el teclado nos devuelven la sensación de no flotar en el vacío", Raffaelo Cortina (2003). 

"Escribir descarga tensión y se traduce tanto en salud física como emocional, ya que las experiencias se procesan a través del lenguaje. Investigaciones avalan los beneficios que aporta la escritura a aspectos psíquicos como físicos en asmáticos, Fibromialgia, Artritis y Ansiedad", James W. Pennebaker, director del dpto. de Psicología de la Universidad de Austín (2011).

Escribir permite traducir las emociones a palabras. Etiquetar verbalmente una emoción es aplicar tecnología digital, el lenguaje, a una señal analógica; la emoción y su experiencia. Pennebaker y sus colaboradores explican que poner nombre a las emociones es ir de lo analógico a lo digital. "Se necesita más estructura al escribir que al hablar", Pennebaker (1990).

Escribir ayuda a crear historias coherentes, razonables y enriquecidas. "A través de la escritura,la experiencia puede ser tramitada en arte", Isabel Allende.

"A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror y pánico inherente a la condición humana", Graham Green.

Escribir permite jugar con palabras, es una forma de hacerse humano, de crecer, de practicar quienes vamos a ser.

El desarrollo de la escritura en grupo estimula la empatía, permite colocar y comprender a las personas, ayuda a la comunicación, a fomentar relaciones significativas, ayuda a la necesidad que tienen las personas para relacionarse con el mundo, une expresión y reflexión, permite re-elaboraciones. "Cuanto más capaces seamos de construir y reconstruir nuestra narración, seremos más capaces de sostener relaciones efectivas", Gergen (1994). Todos aquellos relatos, poesías o cuentos compartidos permiten su transformación como recurso. "Debido a que tenemos la capacidad de generar relatos aceptables, poseemos también la capacidad de alterarlos", Gergen y Mc Namee (1992).