miércoles, 12 de julio de 2017

Escribir la historia dominante



A veces pensamos que aquello tan duro que nos sucedió lo tenemos superado, hasta que vuelve aparecer .

Así nos damos cuenta que sigue coleteando y afectando a nuestra vida y a nuestro presente.

A menudo es importante escribir, utilizar la escritura para reelaborar que valores y creencias han cambiado en mí a partir de haber vivido una situación difícil.

Reflexionar al escribir sobre cómo aquello afectó a mi cuerpo físico, a mi salud es un buen comienzo. Para terminar nunca hay que dejar de lado esas heridas emocionales que se produjeron, en qué fase de cura están esas heridas, en qué áreas han repercutido por ejemplo: Relaciones personales, confianza en los demás, relaciones de intimidad...

¿Pará que revivir algo tan doloroso con la escritura? Para dejar de seguir por el mismo camino. Hacerse consciente de algo es el primer paso para poder cambiarlo.

En la reelaboración de mis valores y creencias, me daré cuenta que las decisiones que tomo hoy en día tienen un por qué basado en los valores y creencias reelaborados, y no en aquellos valores y creencias de antes de vivir la situación que me hizo cambiar, hoy ya obsoletos.

Efectivamente es doloroso pero forma parte de nuestro crecimiento, de nuestra maduración el pisotear las propias ideas y valores en momentos en los que nos suceden cosas importantes que nos hacen replanteárnoslos.

La satisfacción cuando se utiliza la escritura no es inmediata. Los beneficios que aporta la escritura siempre son a medio plazo ya que el que uno se haga consciente de que sigue envuelto en una rueda que no le hace feliz, produce insatisfacción en un primer momento.

Éste puede ser el impulso para poner los medios necesarios a nuestro problema, el ser consciente nos hace estar atentos a todas aquellas señales que nos da el mundo para trabajar a favor de nuestra felicidad.