martes, 6 de junio de 2017

Psicoescritura, esencial para la sociedad


Artículo escrito por mi alumno Antonio Rubio, en el taller de Psicoescritura que impartí en la Universidad Complutense ...

Antonio RubioMe gustaría empezar con una reflexión sobre el artículo sobre masculinidad. La vida interior, la vida emocional. La que bulle bajo la piel. Esta vida, esta dimensión humana común a la totalidad de seres humanos necesita conocerse, expresarse, hacerla frente. En una sociedad acostumbrada a mirarse el ombligo el verdadero acto de reflexión sobre uno mismo es poco habitual.

Lo anterior se hace más patente cuando se trata de los hombres. Los problemas de esta vida que se desarrolla dentro de nosotros y que tratamos de reprimir en nombre de imposiciones que ni siquiera nos hemos dado nosotros mismos es un veneno corrosivo. Nada se puede ocultar para siempre. Tarde o temprano toca hacer frente a la realidad. En nuestras propias manos está encararlo. En manos de la sociedad, de nosotros como entidad más que individual está facilitar que la dimensión emocional de los hombres pueda brotar en lugar de estallar. La verdadera civilización depende de ello.

En relación a lo anterior quiero reflexionar acerca del taller de Psicoescritura en general. Me resulta imposible hacer un repaso pormenorizado de las veinte horas vividas. Me limitaré a expresar el poso que tras dos semanas sigue quedando en mi interior. 

La Psicoescritura como herramienta permite establecer nuevas relaciones con uno mismo y con los demás. Una nueva relación con uno mismo que permite relacionarse de otra manera con los demás. Quiero destacar la confianza como elemento fundamental. Una confianza que te permites a la hora de plasmar en negro sobre blanco vivencias personales que en muchos casos damos por hechas tal cual están, en otros casos tratamos de ocultarlas, en otros nos avergüenzan. Permitirse revivir esas experiencias, darles forma a través del lenguaje, compartirlas, darse cuenta de que tus experiencias son únicas y al mismo tiempo de alguna manera son comunes en algunos aspectos con las experiencias de otras personas. Vivir el clima acogedor que se puede llegar a generar entre los participantes. Todo este proceso es profundamente enriquecedor y sin duda es la enseñanza fundamental que extraigo del taller.

Hablando de enseñanza y cerrando el círculo, considero que una práctica como la psicoescritura es fundamental para una educación destinada a una sociedad nueva. Una sociedad de individuos conscientes, que no tengan miedo de afrontar sus emociones y las de otras personas. Una sociedad de fluidez y no de estallidos.

Paso a paso.